ASOCIACION
"AMIGOS DA TERRA DE MONTES"

71. AVELINO CACHAFEIRO. GAITEIRO. SOUTELO DE MONTES
Avelino Cachafeiro nace en Soutelo de Montes el 26 de mayo de 1899. Es el quinto hijo de Fermín y Dolores, y nieto de Xoán Cachafeiro. Tanto el padre como el abuelo de Avelino gozaban de merecida fama de buenos gaiteros. Desde niño tuvo afición a la gaita, porque en su casa sonaba con frecuencia, tocada por el padre o el abuelo. A Avelino le gustaba tanto que incluso usaba el “fol” de almohada, para poder dormir con ella. Avelino perdió un ojo jugando al pistón en el campo de feria y desde entonces llevó un ojo de cristal. Su padre cobraba 6 pts. por tocar en las verbenas de Terra de Montes.
"O Gaiteiro", según el pintor Barreiro
Avelino se da cuenta de la importancia que era la gaita para la economía familiar, por eso ensayaba en el monte, sin que lo viese su padre, pero un día le escuchó y se sorprendió de los sonidos que extraía el chaval, entendió así que le debía dar el relevo a su hijo. Le regala una gaita y el se dedica al bombo, a cantar y a bailar.

Eran tiempos difíciles y Avelino trabajaba de aprendiz el oficio de herrero que simultaneaba con la música y sus hermanos pequeños Castor y Bautista se iban aficionando a ella y pronto formarían un cuarteto con el nombre de “Os Gaiteros de Soutelo”, que tenía un claro líder en Avelino.

Avelino con su padre y hermanos
Pronto alcanzaron a fama y eran bien queridos hasta el extremo de que un mecenas le regala un viejo “Ford” que le permitiría viajar durante la primera década del siglo XX, que era como un artículo de lujo.

En el 1921 tuvo que incorporarse al Servicio Militar en el Ferrol, pero a los tres meses resulta excedente de cupo. A partir de entonces pudo dedicarse a la música en cuerpo y alma. Es nombrado “Gaitero de la Sociedad Artística de Pontevedra” y se afianza en el dominio y en el virtuosismo de la gaita. Fueron tiempos gloriosos para Avelino y para sus hermanos. Se estaba gestando su reconocimiento mundial.

En Julio de 1924 se celebra un certamen para elegir al “mejor gaitero de Galicia”, al mismo tiempo se celebraba un certamen literario con la participación de Otero Pedrayo, Vicente Risco, Filgueira Valverde, entre otros. Avelino gana el certamen de la gaita y se acrecienta el mito a través de la ilustre pluma del patriarca de las letras Daniel Castelao, a la sazón corresponsal del Diario “Galicia” en Vigo, quien retrata a Avelino con el rostro invertido de Rosalía de Castro en su “fol” de la gaita. Años después el egregio Rianxeiro (Castelao), propone a Avelino para llevar la gaita de la Universidad y crear una Cátedra, que tendría a Avelino como maestro. Pronto surge la Guerra civil y se trunca esa hermosa idea.

A partir de entonces le llueven los contratos y todo el mundo le solicita para sus verbenas, por ser el “Mejor Gaiteiro de Galicia”, aunque que para ello hubiese que pagar 500 pesetas, lo mismo que cobraba una banda de música de 40 profesores. Un poema del “Estradense” García Barros, premiado en el “Festival da língua Galega”, finaliza así: “Toca gaiteiriño toca/ meniñas correi a velo/que moita gaita gaitiña/ do gaiteiro de Soutelo”.

Se ven obligados a cambiar el viejo Ford por un “Eses Super”, que les cuesta 8.000 pesetas, para poder atender a todos sus compromisos, que llegan hasta Madrid, Bilbao y Barcelona.

En julio de 1928 graban 6 discos en la casa Regal de Ourense, entre las que figuran la famosa “Muiñeira de Chantada” y la “Alborada a Rosalía”. Ya en el mes de marzo de este año había surgido la idea de comenzar una gira por las Américas, pero habían pospuesto la iniciativa por el precario estado de salud del padre de Avelino, Fermín, que fallecía al poco tiempo.

En Marzo de 1929, Avelino se casa con la que sería su musa e inspiración perenne, Josefa Cortizo Nogueira, hija del Secretario del Juzgado de Forcarei, a la que Avelino compondría este poema: “Moitos, moitos ollos vin / e soio aos teus, miña nena / e soio aos teus me rendín”.

El 28 de Febrero de 1930, tiene lugar la presentación de los “Gaiteiros de Soutelo”, nada menos que en el Teatro Avenida de Buenos Aires. Los decorados que sirven de fondo en tan singular ocasión, son del siempre incondicional Castelao. El triunfo mas allá del Atlántico es tal, que después de permanecer en cartel durante más de un mes, son reclamados en Rosario, Córdoba y pasan luego a Montevideo. Los gallegos emigrados lloran en sus actuaciones lágrimas de alegría y de nostalgia al mismo tiempo.

Regresan a casa de la gira americana y en el año 1933 fallece Bautista. Le sustituye Francisco Viéitez y siguen las actuaciones. Estando en Barcelona, los sorprende la guerra civil, y con este motivo les trasladan a Madrid para que animen a los soldados.

En este mismo año son llamados para actuar en la apertura de la Olimpiadas de Berlín, pero ya de camino por Francia, se enteran los gaiteros de que la pareja de baile que siempre actuaba con ellos no puede salir de Madrid, y renuncian a proseguir el viaje a Alemania.

Comienza en los años 30 la disgregación definitiva del grupo. Por una parte Castor emigra a Venezuela, donde hasta su muerte se consagraría a la Escuela de Gaitas de la Hermandad Gallega de Caracas, y Avelino comenzará una época de silencio y ya no tendrán retorno aquellos hermosos y alegres sonidos. Una de las razones por las que los Gaiteros de Soutelo comienzan ese período de lenta agonía, es por el éxito que van alcanzando a principios de los años 40 las orquestas y los cantantes en el ámbito internacional. También ahí comienza la pérdida de la identidad, de lo nuestro, de la tradición y del folclore gallego mas propio.

Con el médico de Soutelo
Tocando la Gaita
Tocando el Bombo
Pero el silencio de Avelino tiene profundas y apesaradas razones. Su esposa Josefa, enferma y tendrá que guardar cama hasta el final de su vida. Avelino paladea el grave sabor de la tristeza, tras aquellos años de gloria y triunfos, en los que fue reconocido por las comunidades gallegas en el mundo entero. Cuando Josefa muere, en el años 1956, el silencio de Avelino es definitivo, el artista del sonido muere con la musa, pero nace otro artista, arraigado en el dolor y en el sentimiento de amor por la tierra. La necesidad espiritual da nacimiento a la vocación poética de Avelino.
Avelino en su vejez
El silencio da origen a una leyenda: para mucha gente coetánea del artista, el gaitero nunca había existido. Muchas veces se tuvo por muerto en vida, pero Avelino vivía, solitario y ensimismado.
Monumento a los Gaiteiros de Soutelo de Montes
Homenaje de pueblo de Soutelo y emigrantes
Placa Homenaje de los "Amigos da Terra de Montes"
Centenario de Avelino Cachafeiro Bugallo 21.9.1999
girando hacia el alma. Nos recuerda siempre Rivas Troitiño que Avelino no es un poeta en el sentido academista, sino un “egregio miembro de la cultura rural”, consciente y orgulloso de ella. Un aspecto fundamental de la poética de Avelino es esa “Geografía originaria” que Neira Vilas dice que todos llevamos en la retina. Avelino la lleva también en el fondo del corazón, y a ella canta, tras la falta de su otro dios fabuloso o numen vital.

Para Avelino la naturaleza tiene una importancia especial. “¡A vida na natureza, tamén ten o seu cantar, que ledo soar misterioso, quen te dera escoitar!”. Demuestra constantemente que para los gallegos la tierra es algo más que locación, un contrato en su alma, es una atadura, un lazo. Por eso también consideramos tierra ajena aquella en la no encontramos un crucero. En el año1969 Avelino Cachafeliro publica el libro,“Volando cas aas da Vida”. Prologado por Ramón Otero Pedrayo, con 42 hermosos y profundos poemas que hablan de la tierra, del amor, de la muerte y de la nostalgia de la música.

El 13 de abril de 1972 fallece Avelino, en el lugar donde había nacido y del que había tomado el nombre por el que fué conocido, Soutelo de Montes. Crece el mito y comienza la hora de los justos reconocimientos y homenajes. El grupo “Faiscas do Xiadre”, germen de
“Milladoiro”, dedica un disco en recuerdo de las piezas del Gaiteiro de Soutelo. Comienza a celebrarse anualmente en Soutelo la “Festa do Gaiteiro”.

En 1977, Xosé Manuel Rivas Troitiño publica el libro “O Gaiteiro de Soutelo”, recientemente reeditado en facsímil, exhaustivo recorrido por la vida y obra de Avelino Cachafeiro, que repasa todos los aspectos que envuelven al mito desde su actividad musical a los poemas, pasando por el arte de la pintura que practicó en los últimos años de su vida.

En 1980, un grupo de emigrados en Venezuela hace posible que Avelino y sus hermanos queden inmortalizados en una “Estatua homenaje” que se puede contemplar en la llamada “Praza do Gaiteiro”, en Soutelo de Montes.

En 1991, la casa Sons-Galiza edita un disco recopilatorio con las históricas grabaciones del 1928, con el nombre de “Gaiteiros de Soutelo”, se bautiza e inaugura una colección de música tradicional, para dar a conocer a los mejores gaiteros al público.

En 1999, con motivo del Centenario de Avelino, la Concejalía de Cultura de Forcarei y los vecinos de Soutelo, organizan una jornada de actos en memoria del gaitero, entre los que cabe señalar la celebración del “I Certame de Música Tradicional Avelino Cachafeliro” con un homenaje multitudinario de las bandas de Gaitas de toda Galicia.

La revista cultural “Cotaredo”, en la que ese año 1999, también colabora el célebre gaiteiro Carlos Núñez y sale a la calle ese mismo día de la Fiesta del Centenario, consagrado a la memoria de un mito, que sigue vivo parafraseándose a sí mismo: “Eu, mais alá de morrer / resurdirei tocando a gaitiña / na longa gaiola de vento / con froleo da ialma miña”.

J.M. Rivas Troitiño-Rochi .

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